Extrañar también es cuidar lo que alguien dejó vivo.

A lo largo de mi vida me he dado cuenta de que no tengo la capacidad de extrañar como muchas personas dicen que extrañan. Y durante mucho tiempo me pregunté si eso significaba que había algo malo en mí, si era frialdad, distancia emocional o una especie de incapacidad afectiva. Pero con el tiempo entendí que no. Simplemente mi manera de vincularme con la ausencia es distinta.








